miércoles, 2 de marzo de 2011

Mas de la lechuza


Más que suficiente ha sido para los colombianos, el despliegue, muy amplio por lo demás, que todos los medios de comunicación le han dado al patadón que el “bárbaro” panameño Luis Moreno, le dio a la lechuza del estadio de Barranquilla. Con toda certeza, el calificativo es poco para semejante personaje, seguramente acostumbrado a resolver todos sus temas y a relacionarse con su entorno de la misma forma como obtiene su sustento. A las patadas.
Sin embargo y a pesar de considerar esta actuación como una barbaridad y creer que la sanción no se puede quedar en un millón de pesos y dos fechas de suspensión, porque según la Dimayor estaba incitando a las barras. Creo que el despliegue dado al suceso fue desbordado y lo que deberíamos empezar a considerar mas bien, es que pasa en un país donde los responsables de los espectáculos públicos, son capaces de actuar de esta forma; donde los encargados de transmitir la información sobre lo que es trascendente para el país, son capaces de dedicarle por varios días espacios de primera línea a este hecho; y por qué a los ciudadanos del común nos encanta sentirnos saturados de información como esta, cuando hay hechos de mayor trascendencia e impacto social.
Sabiendo lo difícil que ha sido la vida de la gran mayoría de ellos, el esfuerzo y la dedicación requerida para ser un buen futbolista y los desengaños a los que están sometidos, no entiendo por qué algunos de ellos se empeñan en desprestigiar su imagen, teniendo gustos y actitudes similares a las de los “traquetos”. Fácil es saber de quién es un carro vistoso, “bien engallado”, con el equipo de sonido retumbando a todo taco y con un “man” adentro, de gafas grandes y de camiseta con brillantes ajustada. Pero si el problema fuera de gustos pues respetable sería, es más, solo les diríamos que son muy Kitsch, que es el arte de lo mañe. Pero lo grave es la actitud, las ganas de atropellar, las ganas de obtener todo fácil o a la brava y el irrespeto por todo. Posiblemente más que fundamentación técnica lo que les falta a algunos, es estructura académica y social, razón por la cual, por culpa de dos o tres, difícilmente ganamos algo importante y por el contrario, nos acostumbramos a ver por parte de ellos muchos actos bochornosos.
Pero… y que nos pasa a todos los colombianos, comunicadores o no, que somos capaces de resaltar la muerte de una lechuza por la torpeza de un futbolista, sobre la muerte de cuatro ancianos a cuchilladas por robarles su pensión, o la muerte por hipotermia de un bebe de 20 semanas abandonado en Bogotá, o al cilindro bomba en una escuela rural de Campamento, o a la muerte de dos personas por una emboscada de la guerrilla, en una vía troncal en Urabá; hechos que se sucedieron, al igual que muchos otros de tanta o mayor gravedad, por los mismos días en que la lechuza se robaba todos los titulares. ¿Será que la insensatez de algunos futbolistas se nos transmitió a todos los colombianos? o simplemente ellos son la pública expresión de lo que esta perturbada patria produce.

jueves, 24 de febrero de 2011

Columnista o periodista


La semana anterior en un noticiero nacional, el periodista Gerardo Aristizabal, entrevistó en vivo y en directo al Ministro del interior y de justicia, sobre el nuevo proyecto de Ley que busca modificar el DAS. Una vez terminada la entrevista, el Ministro trato de retirarse y el periodista quiso hacer un resumen de lo respondido por el doctor Vargas Lleras. Cuál sería la sorpresa del Ministro al escuchar la conclusión, que se devolvió, y conminó al comunicador para que corrigiera lo dicho, porque su conclusión no tenía nada que ver con lo respondido y por el contrario, era una suposición sin fundamento del entrevistador.
Creo que muchos, podrán asemejar esta anécdota con lo que a diario escuchamos, vemos y leemos: periodistas que no transmiten la información, si no que por el contrario a lo que debe ser su función, la interpretan y la modifican, lo que en forma delicada, esta tergiversando la opinión pública. Más peligrosos aun, son aquellos que simplemente suponen o intuyen la noticia y la transmiten como una verdad que realmente no tiene ningún sustento que la haga valida, la opinión pública, la asume como cierta de acuerdo con el prestigio y el poder del medio o del periodista que la transmite.
Gran diferencia hay entre los columnistas de opinión y los periodistas. Los primeros, gracias a la voluntad de directivas o propietarios de los medios, tenemos la oportunidad de utilizar un espacio en estos, para ver, interpretar, opinar, controvertir, imaginar, suponer y soñar con o sobre lo que pasa, pasó o queremos que pase; sin atentar contra los derechos que tienen los demás ciudadanos y sujetos a los principios y políticas del medio en el que se participa. Esta misma posibilidad, la tienen los periodistas cuando actúan como columnistas de opinión, pero no creo que lo puedan hacer, cuando actúan como testigos de la realidad del mundo. Nunca los columnistas nos podemos creer periodistas por el simple hecho de escribir nuestra opinión. Se requiere de formación y conocimiento para ejercer con responsabilidad tan noble profesión. Sin embargo, algunos carecen de la responsabilidad.
En muchas ocasiones después de ver, leer y escuchar algunos medios, no sentimos la satisfacción de creernos bien informados, por el contrario, quedamos con lastima o contrariados, al ver como algunos periodistas maltratan a sus fuentes, pretendiendo inclusive sobreponer su opinión contra la del entrevistado. En otros momentos, el sentimiento es de sorpresa o sorna irónica, al evidenciar como el comunicador trasmite algo diametralmente opuesto a lo que realmente sucede. Hay situaciones en los que quisiéramos que la interacción con el medio pudiese ser más rápida, para poderle decir a estos que simplemente no saben de lo que hablan y que es evidente su desconocimiento del tema. Sin embargo, es inevitable sentir rabia, cuando esta información te toca y sabes que no fue corroborada y mucho más, cuando el comunicador tiene un interés particular, que te hace entender que no tendrás la oportunidad de controvertirla.
Una cosa es opinar con responsabilidad y otra muy diferente, es la responsabilidad de transmitir verazmente lo que sucede. Lástima, que a pesar que todos los periodistas lo sepan, algunos por arrogancia, interés o mezquindad no lo practiquen.

jueves, 17 de febrero de 2011

Escupiendo al cielo

Ahora vera que en este Departamento la administración pública, las obras y en general las cosas bien hechas, solo existen desde el 1 enero del 2008. Menos mal que llego el mesías salvador, que en tres años logró descubrir todo lo malo y hacer todo lo bueno. Por lo menos, eso es lo que nos quiere hacer creer el Gobernador Ramos y algunos de sus funcionarios, que en cuanta oportunidad tienen, despotrican y desacreditan la gestión de sus antecesores.
No creo que el doctor Ramos, tuviese la necesidad de destruir lo hecho, para edificar sobre las ruinas, en aras de tener una mayor popularidad o de hacer más evidente su gestión. Por el contrario, él es un hombre capaz y de suerte, de aquellos que así las cosas le salgan mal, siempre parecen lo contrario; algunos consideran además, que políticamente goza del efecto teflón, porque todo lo que pasa alrededor de su equipo o al interior de el, le resbala; conocedor y hábil como el que más, en el manejo de los medios de comunicación y también un hombre de buenas maneras, aunque a veces estas se le olviden allende el área metropolitana.
Tampoco habrá que menospreciar o difamar su gestión en busca de reivindicar las anteriores. Sin excepción, aquellas y esta se defienden solas. La actual con mayor razón: el gobierno de Luis Alfredo Ramos ha logrado impactar la opinión de los antioqueños con acciones de toda magnitud y también ha logrado hacer visible algunos proyectos, que podrán ser de gran trascendencia en la vida de las futuras generaciones o ser un monumental fracaso, la historia y los resultados lo dirán. Pero cierto es, que a este gobierno le ha ido bien, sin querer decir que es al único o el mejor. Entonces ¿cuál es la razón para que esta administración se haya empeñado en hacer creer que las anteriores solo han cometido errores?
No se le ve bien al mandatario de los antioqueños, que él o sus subalternos, digan que las mayores obras de infraestructura hechas en el pasado son una vergüenza. Primero tendrá que revisar cuantos de los promotores de ellas son sus amigos, y las propusieron e hicieron, contando en su momento con el apoyo de Ramos. Igualmente, habrá de mirar cuantos de los constructores e interventores, hoy son sus asesores y cuántos de ellos son hoy los contratistas de las obras que su gobierno contrata, solo bastaría una pregunta: ¿quién construirá el túnel de oriente? Deberá revisar el señor gobernador, por que los gremios de la construcción no se pronuncian, gremios dirigidos por algunos de sus actuales aliados. No se le ve bien a sus subalternos decir que decisiones de hoy son para enmendar errores de gobiernos anteriores, ¿entonces se demoraron más de tres años, trabajando con los mismos funcionarios de gobiernos anteriores, cercanos y lejanos del actual, para darse cuenta y tomar correctivos?
Creo más bien que el transfondo es solo político, más bien electoral, mejor dicho electorero. Querer desacreditar a quien ya gobernó con éxito, para tratar de atajarle una nueva aspiración. Equivocada estrategia, deberá recordar el doctor Ramos, que él también la padeció por parte de otros y que por el contrario se fortaleció. Entonces, ¿qué hace un hombre de tan buenas maneras escupiendo al cielo?

jueves, 10 de febrero de 2011

Hecho sobreviniente


Difícil es entender las razones por las cuales el señor Presidente de la República, expidió el pasado 21 de enero el Decreto-Ley 141, con el cual se reforman las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), extinguiendo de paso la posibilidad para que la sociedad civil, representada en las ONG ambientales de su jurisdicción, a participaran activamente en los procesos de sus concejos directivos. Fuese cual fuese la motivación, en principio refleja un completo desconocimiento de estas entidades, de su origen, sus funciones y que intereses defienden. Si no, ¿cuál sería la razón, para apresurarse con una norma que correrá la misma suerte de los decretos de emergencia social emitidos en diciembre de 2009 y enero de 2010? Al igual que aquellos, este será declarado inexequible, como mínimo con el mismo argumento, “no es un hecho sobreviniente”. Con modificación o sin modificación de las CAR la emergencia invernal nos hubiese puesto en la misma condición.
Injusto es limitar al movimiento ambiental, el que a raíz de la expedición de la Constitución Política de 1991 y dos años después con la Ley 99 de 1993, obtuvo justamente la más amplia posibilidad de participación en la vida democrática. Antioquia cuenta hoy con cerca de 320 organizaciones ambientales, distribuidas a lo largo y ancho del territorio, las cuales se han consolidado en la defensa del medio ambiente y desarrollo de las comunidades directamente beneficiadas, como propósito fundamental. Basta resaltar el ejemplo del Oriente del Departamento donde conscientes de la responsabilidad que se tiene para con los recursos naturales y aprovechando el alto nivel de participación comunitaria que los caracteriza, poco a poco han fortalecido y consolidado cuatro niveles de Organización Ambiental: Un primer nivel llamado Organizaciones de Base que son la raíz y esencia del movimiento ambiental en el Oriente Antioqueño; El segundo nivel, que agrupa todas las organizaciones del primer nivel que pertenecen a un área geográfica determinada, y sus componentes son todas las organizaciones no gubernamentales ambientalistas (ONGA), existentes en un Municipio; El tercer nivel que son las organización de carácter subregional ; y el cuarto nivel cuya única organización que existe de este tipo es la Asociación de Organizaciones Ambientalistas del Oriente Antioqueño, (Adoa) de la cual hacen parte todos los niveles anteriores. Adoa agrupa 210 ONGA (5500 personas) de 26 Municipios del Oriente Antioqueño. A las asociaciones regionales, les compete concertar con las corporaciones todas las políticas ambientales y las acciones que se implementarán en cada vigencia con los demás niveles de la organización, hasta llegar a la esencia del movimiento ambiental que son las ONGA de base (Primer Nivel).

Más de 20 años de acción constante desde la base en las comunidades rurales y veredales hasta la conformación de la asociación regional, permite mostrar acciones y logros concretos en pro de la recuperación, protección, mitigación y sostenibilidad de los recursos naturales, representadas en cientos de hectáreas reforestadas con arboles nativos, parcelas agroforestales, parcelas silvopastoriles, miles de huertas caseras implementadas, cientos de pozos sépticos construidos, millones de especies ícticas sembradas en los ríos , importantes procesos de educación ambiental, talleres para sensibilización a miles de personas en temas ambientales; adicionalmente, una participación activa a través de elaboración de agendas ambientales para los entes territoriales, construcción colectiva de planes de desarrollo, acompañamiento en la formulación, revisión y actualización de los esquemas de ordenamiento territorial, acompañamiento a la formulación de los planes de gestión ambiental municipal y planes de ordenamiento de cuencas hidrográficas.

En conclusión, ¿será que el Gobierno Nacional en su afán por tener el control absoluto de las CAR y darle un lugar privilegiado a la minería, aprovechó el estado de excepción para emitir un decreto que además de limitar la participación de los verdaderos actores, no resuelve un hecho sobreviniente, es inconstitucional y violatorio de tratados internacionales?

A empezar de cero


Lograr que los colombianos tengan servicios de salud accesibles y oportunos, sin duda alguna requerirá no solo de una modificación a la Ley de seguridad social en salud, sino además del acondicionamiento de todos los actores del sistema a esta nueva normatividad, y también a los cambios en las costumbres y porque no, en la cultura de los ciudadanos para la utilización de los servicios.
No solo es acondicionarse, también es prever hacia dónde va el sistema, y en Antioquia, esto es precisamente lo que no está pasando. La reforma al sistema de salud colombiano estableció, como se preveía, que los servicios de salud deberán estar integrados en redes de servicios y no seguir funcionando, los prestadores especialmente, como satélites aislados, cada uno tratando de defender su nicho y mirando cómo sobrevivir, por el contrario se estimula la organización y la asociación, lo que permitirá una mayor integralidad en la atención a los usuarios, garantizando la posibilidad de una movilidad oportuna entre los diferentes niveles de atención, además de garantizar mayores y mejores oportunidades económicas para las empresas prestadoras de servicios de salud. Ese paso ya se había dado en Antioquia, cuando se promovió la integración de todas las instituciones de carácter departamental de segundo nivel que funcionan en el área metropolitana. Esta integración garantizaba movilidad y atención oportuna desde el primer nivel, hacia los servicios de cirugía, ginecología, ortopedia, medicina interna, pediatría, psiquiatría, enfermedades infecciosas e inmuno-contagiosas, neumología, cuidados intensivos, a demás con la adquisición de un importante porcentaje de la Clínica León XIII, también se integrarían servicios de tercer y mayores niveles de complejidad. Sin embargo la politiquería primo, desde la Dirección Seccional de Salud de Antioquia se desmontó la integración y se “regalo” el porcentaje comprado al seguro de la León XIII. Hoy cada uno de los hospitales, antes en vía de integración, con dificultades sobreviven y tendrán que juntarse para permanecer, pero este proceso gracias a la miopía, tendrá que arrancar de cero.
Es principio natural de las ciencias de la salud, que en términos de morbi mortalidad, lo más rentable es la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad y todos los formados en estas ciencias después de la mitad del siglo XX hasta hoy, sabrán que esto es igual a la atención primaria en salud. Pues la nueva reforma en salud, establece este mecanismo como eje fundamental del sistema y al igual que con la integración lo promueve y estimula. En Antioquia se había establecido una red de “promotores de salud” que habían logrado censar a casi toda la población de este departamento, un sistema tal vez mejor que el del sisben, que había caracterizado aun a la población más pobre y apartada, de los cuales se conocía su condición social, económica y de salud, y mediante este mismo mecanismo se identificaban sus riesgos y se intervenían, pero también se podía ingresar al sistema de salud a aquellos que todavía no estaban en él. Tan bueno era el programa de Atención Primaria en Salud (APS) de Antioquia, que sirvió como modelo para la identificación de la población susceptible de beneficios por el programa de familias en acción. Sin embargo por las mismas causas se desmontó, hoy se tendrá que volver a implementar, para lo cual se deberá también arrancar de cero.
Ni siquiera se habrá que esperar a que la historia juzgue los grandes retrocesos, los graves errores y las falacias cometidas en los últimos años con el sistema de salud en Antioquia. Tan solo los hechos actuales, las nuevas leyes de la Republica y las tendencias mundiales, ratifican que el éxito no radica en construir e inaugurar muchos hospitales, más bien se requiere prevenir, integrar y regular adecuadamente.

jueves, 13 de enero de 2011

... y ese río nada que se mete


Hace dos días, recibí una llamada que ahondó mis preocupaciones de tiempo atrás y me lleva a escribir esta columna, con la que espero no meter a todos en el mismo costal, pero si por lo menos, despertar la inquietud en algunos ciudadanos y dirigentes, sobre lo que está pasando en Colombia con los recursos para los pobres. No me voy a referir a lo que se pierde en manos de quienes los administran, ya de por si es mucha la plata que se van en sobrecostos de kit escolares, mercados incompletos, insumos vencidos o deteriorados; y por el poco control en la contratación al amparo de las urgencias manifiestas. Me voy a referir a aquellos miserables que se hacen pasar por pobres sin serlo.
En el primer año de gobierno de Aníbal Gaviria, visitamos el municipio de Nechí. En el alar de una casa, en una mecedora se balanceaba apacible una anciana, al ser saludada e interrogada de cómo iba, su respuesta fue: “no… doctor, muy pobres y ese río nada que se mete”, se refería a las consabidas y rutinarias inundaciones del municipio cada año o inclusive menos, con las cuales llegaba la ayuda del gobierno, con colchonetas, ollas, utensilios de aseo y de cocina, botas, toldillos y mercados, que casualmente nunca duraban hasta la siguiente inundación y que por el contrario, coincidía con una sobreoferta días después, de estos elementos en las cacharrerías del pueblo.
Para no pasar vergüenzas, no profundizo en los datos de aquella familia de mi pueblo, de la cual uno de sus ilustres miembros se me aproxima un día a preguntarme: “¿habrá forma de hablar con el alcalde”?, para solicitarle que visitaran e incluyeran a su madre como beneficiaria del sisben. ¿Cuál podría ser la respuesta para aquel hermano de 16 mas, de los cuales por lo menos viven 12, entre ellos varios, con una posición económica holgada y otros muy bien jubilados y cuando la venerable anciana, necesitada del subsidio, habita como dueña tal vez la mejor propiedad del marco de la plaza?
¿Qué será lo que pasa?, me preguntó un amigo hace pocos días, cuando me pedía que le ayudara a conseguir un jardinero para su casa. Ya le había recomendado dos a los cuales había entrevistado y le parecieron adecuados para el trabajo, inclusive, se había pactado el salario, pero con ambos surgieron unas coincidencias que no les permitieron aceptar el empleo. Mi amigo, fiel y estricto cumplidor de su deber ciudadano les pagaría la seguridad social y todas las prestaciones a las que tienen derecho; ellos, residentes en zonas rurales de Envigado, no estaban dispuestos a renunciar al sisben por que supuestamente “perderían muchos beneficios”
Inmediatamente llegaron a mi memoria estas y muchas mas anécdotas de este tipo, cuando escuche que mi amigo, joven campesino, humilde líder comunitario, esmerado por sus vecinos y coterráneos, me preguntaba casi desvalido, con la respetuosa e ingenua transparencia que lo caracteriza “doctor: ¿usted como hace para ejercer la política?, yo no aguanto más, me mame de la gente que quiere ser pobre sin serlo”. Al otro lado me quede sin respuesta por un largo rato. Solo después entendí que este reclamo no debería quedar entre los dos, por eso escribo estas notas, con el cuestionamiento: ¿cuándo van a salir los pobres de su abandono con tanto miserable robándoles lo que necesitan?

jueves, 6 de enero de 2011

Año nuevo, nuevas viejas costumbres


“Año nuevo vida nueva” dice el refrán popular y debería ser una verdad cumplida, sin embargo nada más distante de la realidad que este dicho del refranero popular. Solo mirar el incremento en las estadísticas de quemados, por que se creó la costumbre de la famosa alborada y los artefactos pirotécnicos cada vez son más potentes; de accidentes de tránsito, por que cada vez se transita más rápido y con más cosas en la cabeza; de heridos o fallecidos por balas perdidas, porque se volvió costumbre celebrar con tiros al aire; y de riñas callejeras, porque a los pelaos les parece muy “play”, para reconocer que los colombianos no cambian en sus costumbres de celebrar y actuar inadecuadamente a sabiendas de las consecuencias de sus actos.
En vano será esperar que en este nuevo año, que también será electoral, las costumbres cambien, por el contrario se afianzaran como ha sucedido hasta ahora las malas costumbres y tomarán fuerza aquellas que algunos políticos regionales han importado de otras zonas del país y que tanto daño le está haciendo a la política, que se vanagloriaba de ser la más limpia y menos costosa del país.
Con las contadas excepciones que en cada elección se dan, quienes aspiren a ser gobernador, alcaldes, concejales y diputados, tendrán que definir con anticipación y mucha claridad, cuanto y como van a financiar sus campañas, porque con seguridad pasarán un año sometidos al chantaje de los supuestos “lideres”, a los que habrá que financiarles durante todo el año cuanto evento se les ocurra, empezando por los famosos kit escolares o por lo menos los infaltables cuadernos, que en muchos casos son suministrados por entidades públicas para que los políticos los distribuyan y de allí en adelante sigue el calvario: vendrán las fiestas de madres, padres, el mes de los niños, las festividades del barrio o del pueblo y para terminar en octubre las fiestas de las brujas. Todo esto para medir la generosidad del candidato y su “compromiso con la comunidad”, pero todavía falta la prueba de fuego, semanas antes de las elecciones la romería será interminable en las sedes políticas, donde llegaran todos estos pseudolideres con la temida solicitud de los recursos para la “logística electoral” se inicia allí un proceso de negociación, en el que pareciera no se estuviera definiendo la necesidad de recursos para una actividad, si no el costo de los votos que supuestamente estos personajes le pondrán al candidato. Hay del que no se allane a estas solicitudes, muchos correrán el riesgo de perder a aquellos que durante un largo año contemplaron financiándoles todos sus caprichos; otros confirmaran después que haber negociado por menos no fue una ganancia sino una perdida, por que se llevaron la platica y los votos no aparecieron; y otros entenderán que perdieron plata, votos y amigos porque uno mas apeltrechado llego repartiendo mas.
Sin embargo, elecciones habrá y elegidos saldrán aquellos que sean capaces de financiar sus campañas, que en el mejor de los casos para un concejo de Medellín estará alrededor de los 250 millones de pesos y para la Asamblea departamental unos 350 millones, a demás de una organización suficiente que les permita entre otras batutiar a cuanto personaje aprendió y se acostumbró a hacer la política con las nuevas viejas costumbres.